Para dar una idea de la fuerza que tiene la autosugestión les contaré un cuento que me hizo un amigo que conoce bien de estos temas.
El amigo estaba con una novia en su casa donde también vivía la abuela, y la señora no se acababa de dormir, cosa que le interesaba al amigo para poder estar más cómodo con la muchacha.
Después de darle 20 vueltas a la abuela para que se acostara (y esta que no) el amigo se percata de que la abuela no se iba a la cama porque le faltaba tomarse su pastilla de la noche y estas ya se habían acabado. Es aquí donde el amigo le arranca un pequeño botón a un camisa y le dice a la anciana que a el le quedaban de estas pastillas, que se la tome y que duerma tranquila. Así sucedió y el amigo y su novia tuvieron una feliz noche.
PD. Al otro día la señora estaba muy descansada gracias a las pastillas que previsoramente le había guardado su nieto.
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